La protesta sorprendió a automovilistas y peatones que circulaban por la zona, generó caos vehicular y obligó a desplegar un amplio operativo de seguridad.
El reclamo comenzó temprano, cuando cerca de 200 manifestantes bloquearon distintos accesos en avenidas estratégicas como Cerrito, 9 de Julio, Corrientes y Avenida de Mayo, uno de los principales corredores de la Ciudad.
El impacto fue inmediato: largas filas de vehículos, transporte público afectado y demoras generalizadas en plena hora pico.
Muchos conductores quedaron atrapados sin poder avanzar, mientras otros debieron buscar rutas alternativas.
Minutos después del inicio del corte, efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar con el objetivo de liberar las arterias.
La intervención generó momentos de tensión. Se registraron empujones, forcejeos y corridas entre manifestantes y uniformados, en un clima de creciente conflictividad.
La protesta se da en rechazo al proyecto de reforma laboral. Organizaciones sociales, sindicales y políticas consideran que la iniciativa implica una pérdida de derechos. El oficialismo sostiene que la norma busca modernizar el mercado laboral.
Ante la escalada de tensión, el Gobierno reforzó la seguridad. Se desplegaron efectivos en puntos clave. El objetivo es evitar cortes totales.